Al hilo del artículo sobre "EL TRATO DE LA LEY ISLÁMICA A OTRAS RELIGIONES", el autor va desgranando situaciones y casos generales del trato recibido por los musulmanes.
En relación al valor de la dignidad humana -dice- "De forma casi natural se sigue que si la vida de un no-musulmán (n-m)es considerada inferior a la de un musulmán, con la dignidad pasa exactamente lo mismo; No es estimada.
En un caso concreto de "una violación", que en la mayoría de los países musulmanes, conlleva normalmente la ejecución del culpable si la víctima es musulmán. Cuando el actor es musulmán y la víctima (n-m), no ocurre lo mismo. Así, el honor de una mujer cristiana no es considerado igual al de una musulmana. ¡Esta norma es tremenda! Una disposición particularmente criticable tiene que ver con la vida cristiana de un musulmán; sólo por el hecho de profesar otra religión, impide que esa persona sea enterrado en el mismo lugar. Incluso, en el caso de mujer embarazada, al morir, el feto es considerado musulmán y por tanto no puede ser enterrado en un cementerio cristiano, y así, la mujer no puede ser enterrada allí tampoco, y debe serlo en un lugar neutral."
A los cristianos, hasta en la muerte se les niega -a veces- esa dignidad.
Otro tanto ocurre con el valor que les dan a los testimonios: Lo que afirma Haneef. respecto a la justicia es pertinente cuando consideramos los testimonios en un juicio. En el islam, el testimonio ante un tribunal de cualquier (n-m) es considerado inferior al de un musulmán, una realidad oficial en Pakistán y otros países.
Esto significa en la práctica que, si un musulmán comete un delito (cualquiera) contra un cristiano, ya sea robo, lesión o incluso violación, éste debe conseguir al menos otro testigo cristiano para, al menos, igualar el testimonio de aquel... e incluso entonces, en la práctica, se acepta que este es un testigo más fidedigno.
Esta norma también conlleva la presunción insultante de que los (n-m) son intrinsecamente DESHONESTOS y testigos INDIGNOS sin derecho a merecer confianza.
Esto ocasiona desventajas considerables, y resulta de importancia destacar cuando consideramos las frecuentes acusaciones de blasfemia lanzadas por musulmanes contra cristinos en lugares como Pakistán, que normalmente tienen una segunda motivación (personales, territoriales, etc.)y dan lugar a condiciones legales a musulmanes sin escrúpulos la idea de que "LA VEDA ESTÁ ABIERTA" sobre las minorías cristianas o de otras religiones.
Una norma similar amenaza los derechos hereditarios de la viudas cristianas de musulmanes. Una vez mas, esto da una oportunidad a los parientes de esta mujer viuda a equiparar los musulmanes deshonestos.
-continuará-
En relación al valor de la dignidad humana -dice- "De forma casi natural se sigue que si la vida de un no-musulmán (n-m)es considerada inferior a la de un musulmán, con la dignidad pasa exactamente lo mismo; No es estimada.
En un caso concreto de "una violación", que en la mayoría de los países musulmanes, conlleva normalmente la ejecución del culpable si la víctima es musulmán. Cuando el actor es musulmán y la víctima (n-m), no ocurre lo mismo. Así, el honor de una mujer cristiana no es considerado igual al de una musulmana. ¡Esta norma es tremenda! Una disposición particularmente criticable tiene que ver con la vida cristiana de un musulmán; sólo por el hecho de profesar otra religión, impide que esa persona sea enterrado en el mismo lugar. Incluso, en el caso de mujer embarazada, al morir, el feto es considerado musulmán y por tanto no puede ser enterrado en un cementerio cristiano, y así, la mujer no puede ser enterrada allí tampoco, y debe serlo en un lugar neutral."
A los cristianos, hasta en la muerte se les niega -a veces- esa dignidad.
Otro tanto ocurre con el valor que les dan a los testimonios: Lo que afirma Haneef. respecto a la justicia es pertinente cuando consideramos los testimonios en un juicio. En el islam, el testimonio ante un tribunal de cualquier (n-m) es considerado inferior al de un musulmán, una realidad oficial en Pakistán y otros países.
Esto significa en la práctica que, si un musulmán comete un delito (cualquiera) contra un cristiano, ya sea robo, lesión o incluso violación, éste debe conseguir al menos otro testigo cristiano para, al menos, igualar el testimonio de aquel... e incluso entonces, en la práctica, se acepta que este es un testigo más fidedigno.
Esta norma también conlleva la presunción insultante de que los (n-m) son intrinsecamente DESHONESTOS y testigos INDIGNOS sin derecho a merecer confianza.
Esto ocasiona desventajas considerables, y resulta de importancia destacar cuando consideramos las frecuentes acusaciones de blasfemia lanzadas por musulmanes contra cristinos en lugares como Pakistán, que normalmente tienen una segunda motivación (personales, territoriales, etc.)y dan lugar a condiciones legales a musulmanes sin escrúpulos la idea de que "LA VEDA ESTÁ ABIERTA" sobre las minorías cristianas o de otras religiones.
Una norma similar amenaza los derechos hereditarios de la viudas cristianas de musulmanes. Una vez mas, esto da una oportunidad a los parientes de esta mujer viuda a equiparar los musulmanes deshonestos.
-continuará-
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